El Gusto es Mío

Programa de Alimentación, Nutrición y Gastronomía para Educación Infantil (PANGEI)

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Nada hay más rentable para un país que invertir en educación y en salud. Y la alimentación forma parte de ambas. Educar a la población en el conocimiento de los alimentos y en la adquisición de hábitos alimentarios saludables supone aportar a las personas herramientas que les ayudarán a mantenerse sanas, a valorar la comida como un bien cultural y a ser más felices.

Aunque desde 1990 se incluyen contenidos para la promoción y educación para la Salud en el currículo escolar de la enseñanza obligatoria, siguiendo las recomendaciones de la Conferencia Europea de Educación para la Salud de la Comunidad Europea de Dublín, los datos recientes sobre obesidad infantil evidencian que todavía queda mucho por hacer y que hay que insistir en la educación alimentaria.

Y esta labor es esencial llevarla a cabo desde la infancia. La adquisición de hábitos y estilos de vida saludables es más efectiva en edades tempranas que en la edad adulta y se consiguen resultados más perdurables. Esto, a su vez, se traduce en efectos positivos y significativos sobre los índices de obesidad y la salud cardiovascular.

Comer sano y disfrutar comiendo son dos aspectos en los que hay que hacer hincapié. La gastronomía y los hábitos saludables constituyen un conjunto de experiencias que permiten comer bien y placenteramente. Por ello, la divulgación de la cultura gastronómica es decisiva, y más en un país como España, que puede presumir de una variedad de alimentos extraordinaria que convierten a nuestra cocina en una de las más apetitosas y sanas del mundo. La gastronomía mediterránea forma parte de nuestra identidad y es un elemento esencial de patrimonio cultural europeo.

Pero no nos podemos olvidar de la educación del gusto, basada en el despertar y formación de nuestros sentidos, en la degustación como experiencia formativa y de conocimiento. El ser humano tiene la capacidad de convertir la alimentación en un hecho cultural. Alimentarse es una necesidad pero también un placer del que se debe disfrutar con los cinco sentidos. El conjunto de sensaciones, estímulos y percepciones que captamos cuando tomamos un alimento son determinantes para introducirlo o no en nuestra alimentación.

Enseñar a los niños a comer bien y a disfrutar con ello es un objetivo prioritario con visión de futuro. Serán ellos quienes cuando crezcan enseñen a sus hijos a alimentarse correctamente, a apreciar los sabores, texturas y olores de la comida. En definitiva, la educación pone las bases para construir un país de individuos saludables y con calidad de vida.

Conscientes de ello, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), la Real Academia de Gastronomía y la Fundación Española de la Nutrición han colaborado para el desarrollo del “Programa de Alimentación, Nutrición y Gastronomía para la Educación Infantil” (PANGEI).

Este proyecto tiene como principal objetivo la adquisición de hábitos saludables desde edades tempranas para asegurar una mejor calidad de vida durante etapas posteriores y en la edad adulta. PANGEI constituye un material innovador, renovado y con un enfoque gastronómico que mejorará la cultura alimentaria de nuestro país desde los más pequeños.

Objetivos

  • Fomentar la adquisición de hábitos y actitudes relacionados con el fortalecimiento de la salud integral y el bienestar emocional a través de la educación nutricional en la etapa de educación infantil.
  • Inculcar al alumnado un enfoque integral sobre gastronomía y alimentación mediante conocimientos básicos de la cultura gastronómica nacional y autonómica para mejorar su alimentación y su relación con una vida más saludable.
  • Motivar al alumnado a comer bien y disfrutar de su alimentación en ámbitos de su vida cotidiana -la escuela, el comedor escolar y su casa- a través de talleres gastronómicos y actividades de experimentación con sus sentidos.
  • Fomentar el consumo de alimentos saludables de la dieta mediterránea durante las cinco comidas diarias, al tiempo que se ofrecen pautas para sustituir alimentos no adecuados nutricionalmente por otras opciones más saludables.
  • Implicar a las familias y a otros agentes sociales, culturales y empresariales (los restauradores) en el proceso educativo relacionado con la alimentación y la gastronomía.
  • Dotar al momento de la comida de un carácter educativo y aprovechar las posibilidades de aprendizaje que ofrece en las múltiples áreas curriculares.

 

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